El otro día vino a mi oficina por recomendación de un antiguo cliente, Pedro propietario de un piso en el barrio de san Pio X que necesita vender porque el alquiler que recibía no era lo suficiente para cubrir los gastos mensuales de un familiar con carencia de movilidad.

Un día quede con él en su casa para ver cómo preparar la casa lo más visible y bonita a ojos de un futuro comprador con el coste mínimo para su bolsillo. Una vez arreglada y preparada para la venta, me entrego las llaves, escritura y recibo de contribución para solicitar una nota simple y ver estaba todo correcto sin ningún contratiempo jurídico.

Una vez analizado y comprobado, lo llame para quedar en mi oficina y ver a qué precio era recomendable salir a la venta para atraer compradores a su casa y no a las de sus vecinos. (su competencia). Él tenía la idea de obtener 108.000€ pero cuando le mostré las viviendas similares a la suya, a que precios estaban se le cayó el mundo y recibió un baño de realidad que no asimilo en ese momento. Acto seguido me dijo tenía que hablarlo con su familia, le comente perfecto, se llevase el estudio de precios y me llamara para explicárselo, me hablo así lo haría.

Pasada una semana, llama y dice si estoy en la oficina quiere pasar a verme, le digo aquí lo espero. Cuando llega me comenta lo hablo con su familia y ahora quieren 110.000€, la chica realiza las tareas de hogar en su casa, conoce alguien se dedica al mundo inmobiliario. Y ha llevado una persona a visitar la casa, le gusto y algo le diría. Está a la espera de la respuesta y además le ha dicho que puede traer más compradores, me dice ha sacado sus números y con los precios que le mostré, lo tendría que vender en mucho menos de 110.000€ y la suma de lo que tiene que pagar de impuestos y honorarios a la agencia se queda en nada. Yo a renglón seguido le he comentado que ha entrado en el símil del “curandero”.

Le explico eso es como quien tiene una dolencia va al médico y este le da el diagnóstico en el cual tiene que operarse y le cuesta tanto la operación.  Acto seguido él va a casa, lo comenta asustado por la operación y el coste económico tiene que asumir a familiares, amigos y allegados y uno de ellos le comenta a oído por mediación de un conocido que un curandero cura sin operaciones y coloca una cesta donde la gente deja limosnas por solucionar su dolencia. Le comento está en manos de un “Sanador” si en algún momento siente su diagnóstico y terapia no tienen éxito, yo estaré encantado de ayudarle con un nuevo diagnostico que tal vez pueda ser más duro, si no interviene antes la enfermedad, a lo que respondió se dejara en manos del “Chaman” durante un tiempo a ver si consigue vender la casa al precio que desea. A lo que digo suerte Pedro. (Nos vemos más pronto que tarde).

Escrito por Juan Francisco Valera