Al comprar un inmueble en segunda o posterior transmisión el adquiriente está obligado a tributar por el impuesto de transmisiones patrimoniales. Igual ocurre con el impuesto de sucesiones y donaciones que se liquida cuando se hereda o dona.

Hasta hoy esos impuestos, se han liquidado por el precio que se había adquirido la vivienda o bien por el valor que establece la comunidad autónoma competente de este impuesto.

En muchos casos la comunidad autónoma otorga a los inmuebles unos precios muy superiores a los precios reales por los cuales se habían comprado. Esto crea una fuerte discusión entre la hacienda y el comprador, llegando en muchos casos a los juzgados, dictaminando que los valores que hacienda les aplica no son los correctos.

Ante esta situación a partir del 1 de enero de 2022 el nuevo valor de referencia será determinado por la dirección General del catastro. Por lo que el valor que se otorgará a un inmueble vendrá determinado por las transacciones de inmuebles que se hacen ante notario y en función de las características catastrales de cada propiedad. Este valor se determinará año a año, de forma simultánea, en todos los municipios.

El objetivo es que el valor de referencia de los inmuebles no supere el valor de mercado por lo que se aplicara una reducción del 10% sobre el valor de referencia que se determine. Eso supone que quien compre un inmueble tendrá que tributar por ese valor de mercado que la dirección de catastro establece, pero sin tener en cuenta el estado actual del inmueble ya que no se visitara, por lo que no se tendrá en cuenta si el inmueble por ejemplo necesita reforma.

Otra medida es que la carga de la prueba no corresponde al catastro si no al comprador por lo que en caso de no estar de acuerdo con ese valor de referencia será el propio comprador el que deberá demostrar que el valor de referencia del catastro no se corresponde con el valor de mercado.

Escrito por Juan Francisco Valera